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Todas las despedidas
deberían empezar con un adiós,
y acabar con unos ojos sonriendo,
y no al revés.
Me he ganado tantas veces
el papel de la chica
que se gira al final de la peli
y todo acaba bien,
que no quiero más premios
a la idiota que se queda sin él.
Hemos girado de más el twist final,
y hemos vuelto
a donde estábamos ya.
Con remordimientos
de no haber mordido
al amor a tiempo
y es por ello que
ahora esté en venta
para otro corazón
fuera de tiempo.
Quizá busque otra caja torácica
más fuerte que la mía,
puesto que,
mis costillas están rotas,
siendo astillas
de lo que un día
fueron cosquillas.

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