Te has roto y sigues siendo una pieza entera.

Te has roto y sigues siendo una pieza entera.
Irónico,¿verdad?

Eso me dijo alguien un día.
Lo que no sabía esa persona es que hay grietas que están, que perduran con el tiempo, aunque no se vean.
Como un edificio que está a punto de derrumbarse aunque los que estén viviendo dentro no lo sepan.
Así es como estuve viviendo yo en ti.

Y hoy,
miro hacia atrás, y solo hay ruinas.

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Lo que pasa es que olvidamos siempre que desde las ruinas también se puede volver a construir.

Dejemos que el tiempo sea quien construya por nosotros,
y no que seamos nosotros los que construimos por miedo a que el tiempo se nos eche encima.

Si nos agrietamos,
no es porque seamos frágiles,
sino es porque hemos confiado demasiado en unas manos que eran de lija.

Y es que,
un amor que se (auto)rompe,
y no se acuerda de las piezas que lo construían
,
es porque nunca las echó de menos.

La tristeza a corto plazo…

Quizá sea la felicidad a largo plazo.
O eso creo.
Muchas veces la tormenta no nos deja escuchar la calma, pero ahí está, siempre lo está.Solo que a veces hay que saber dejar a un lado lo que no merece la pena escuchar.
Nos creemos débiles porque siempre nos han tratado como a una herida; la que se abre, la que no para de sangrar y a la que no hay narices de cerrar.
Vivimos en un mundo donde nos importan más los porqués que quien pone los interrogantes y así nos va; dejando que la cabeza duerma al corazón con historias para dormir y no de cómo despertar.
Vivimos hoy, y mañana solo buscamos a alguien que nos mate, y no de amor.
Buscamos a alguien que nos parta en dos y no nos devuelva la otra mitad para sentirnos completos.
Alguien que nos trate como su piedra favorita del camino cuando siempre ha buscado cómo esquivarnos.
Y es que somos y seremos unos hipócritas.
Nos quejamos de no saber volar cuando hemos permitido que otros volaran por nosotros.
Nos quejamos de que nos hagan daño cuando somos nosotros quienes nos ponemos la venda en los ojos, y no donde duele.
Pretendemos no ahorgarnos cuando siempre dependemos de alguien para salir a flote.

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Y es que, he llegado a la conclusión que, todos, para ser la cicatriz de alguien, hemos tenido que ser herida primero.
Que si para estar donde estoy hoy, ha sido por todas las hostias que me he llevado antes, no me ha dolido más bonito nunca.
Que quizá lo de ser feliz esté vendido, pero es que quizá la cuestión esté en que para tener la sonrisa donde la tenemos hoy, ha tenido que haber grietas antes.
Y es que como dijo un día alguien, por las grietas también se respira.
Y todos seguimos aquí.
Unos viendo amanecer, otros viendo la tormenta llegar, otros respirando la calma.
Pero aquí estamos, cuando ha habido otros que se han quedado por el camino, y solo por ellos, deberíamos remangarnos las ganas y sudarlas viviendo, ¿no?
No dejemos que los sueños se queden en bostezos.
Y sobretodo, no olvidemos que para ser feliz, o al menos intentarlo, hemos tenido que aprender a llorar antes para saber la diferencia entre sonreír y ser feliz.

Echar de menos para nunca echar de más.

En todo hay distancia, pero siempre pensamos en la que no podemos controlar.

Pero en todo hay distancia, de casa a la universidad, del trabajo a casa…
Por muy pequeña que sea, pero siempre la hay.
La diferencia que hay con la persona que estáis pensando en estos momentos es que esa persona no está en ninguno de esos lugares, ni en la universidad donde vas tú, ni podrás coincidir en ninguna de esas calles que recorres cada día, ni en ninguno de esos lugares que llevan su nombre.

Pero como un día alguien me dijo: : vamos a echarnos de menos para no echarnos de más.

Y qué razón.

Entonces, por un momento, aflojé todos mis miedos, y até todas mis fuerzas para no soltarlas nunca. Y me di cuenta de lo bonito que iba a ser echar de menos a alguien que nunca iba a echar de más. Porque ¿sabéis? Siempre se acaba echando de más, nuestro error siempre es confundirlo con echar de menos.

Nunca, nunca, nunca dejéis que los kilómetros marquen la distancia que hay entre vosotros. Nunca. Que seáis vosotros los que marcáis cuántos abrazos os separan.

Y sí, lo sé, que muchas veces saldríais corriendo a por un abrazo, porque lo necesitáis, pero pensad una cosa, ¿y si guardáis esas ganas para no perderlas nunca? Porque las ganas se acaban perdiendo en un abrazo, pero las ganas que no se dan, siempre se quedan. Como los besos que nunca se dan, como los te echo de menos que nunca se llegaron a decir. Nadie ha olvidado los besos que nunca dio, nadie. Todos los guardamos en algún lugar aunque muchas veces no sepamos dónde. Como los abrazos que nunca dimos por orgullo. El orgullo no está pero los “ojalá le hubiera abrazado a tiempo” retumban demasiado fuerte, ¿no?

La vida son dos días y un traspiés, yo ya llevo tres, así que creo que estoy sobreviviendo.
Y como yo, estáis sobreviviendo también vosotros aunque os creáis haber perdido las vidas que os quedaban.

Porque no las habéis perdido, están con esa persona.
Si tenéis miedo, que sea miedo de no tener miedo.

La distancia se alarga con los “no puedo”, y se acorta con ” quiero y puedo”

Preocupémonos más por nosotros, y menos por el resto.

Hola, bonitos.
Bueno, como ya comenté, quiero enfocar la página hacia distintas cosas.
Hoy os traigo mi humilde opinión acerca del “odio” que se genera en las redes sociales, en concreto hablaré de Instagram, que es la que más uso, aunque como también comenté me pondré las pilas con twitter, facebook…

En primer lugar, muchos me diréis, deja de gastar el tiempo en eso, dedica el tiempo a escribir otras cosas etc. Sí, lo sé, pero ,quizá, alguien que lea esto consiga abrir los ojos y deje de comportarse así. Y sí, me diréis, pero es que haters va a haber siempre. Sí, también lo sé, pero dentro de eso quería comentar otros aspectos más adelante.

Dicho esto, yo, al abrirme una cuenta de Instagram de cara al público, sé perfectamente a lo que me expongo, a críticas. Sé que lo que hago no va a gustar a todo el mundo, y ,en parte, me gusta que sea así, porque sino qué aburrido sería todo, ¿no? Pero como siempre he dicho, si se va a criticar, que sea con fundamento, de manera constructiva. Porque una cosa es criticar algo que no te gusta, y otra es hacer comentarios solo por hacer daño.

A lo largo de mi trayectoria en Instagram, he recibido comentarios buenos, no tan buenos pero constructivos, y luego están los que son solo por hacer daño, mi pregunta es ¿qué se consigue con eso? ¿sentirse mejor persona? Nunca entenderé eso. En mi vida he ido a otro perfil y he faltado al respeto con ninguno de mis comentarios, porque sinceramente creo que cada uno tiene su vida y cada persona es libre de hacer lo que quiera con ella.

-Es que tiene 90k y mira qué mal escribe.
Bueno, pues habrá gente a la que le guste y tú tendrás que respetarlo aunque no lo compartas.

Hace un tiempo recibí un comentario en una de mis publicaciones:
-¿Tú crees que si estuvieras gorda la gente te comentaría todo lo que te comenta?

Lo primero que pensé fue: ¿por qué siempre caemos en el mismo error? Demos la oportunidad a todo el mundo, a todo tipo de personas para cumplir su sueño. Bajitos, altos, más delgados, menos delgados. No metamos a todas las personas en el mismo saco, sin saber primero lo que hay dentro.

Preocupémonos más por nosotros, y menos por el resto.

Y dicho esto, que tengáis un feliz día.

Gracias siempre.

ÉL.

Nunca he hablado de él, pero hoy voy a hacerlo.

Él era el epicentro de todos los terremotos que tambaleaban mis sueños

pero aun así yo quería cumplirlos todos a su lado.

Era mi rincón favorito de Madrid y eso que no salíamos de mi cama.

Era los- no te vayas-

que nunca me atreví a decir en las despedidas.

Era los -te quieros-

que siempre me guardé de reserva

por si  alguien se atrevía a acelerar conmigo.

Era… no sé

Todas las letras que guardas en un cajón

por si algún día las escribes en el papel de los sueños

que al final terminan por volar y no volver.

No, no es que fuera mi mitad, era él.

Era su sonrisa.

Era la persona que me hizo creer

que las casualidades no existen,

sino que somos cada uno de nosotros los que soñamos con ellas

y  los que hacemos lo posible por hacerlas realidad.

Y aunque esto nunca se lo dije,

todas mis noches eran suyas,

aunque él tuviera otras lunas en las que buscar luz.

Yo era su guerra,

Y él, mi paz mundial,

Pero un día,

sin saber por qué,

llegó el Caos para quedarse.

Y él se fue de la forma más bonita:

queriéndome,

pero sin poder hacerlo.

Y entonces es ahí cuando te das cuenta de que

hay personas que no son para ti,

hay algo que hace que…

os repeléis

como dos imanes que no se llevan bien.

Y entonces entendí que si esa persona no iba a ser para mí,

todo lo de aquí dentro ya jamás le iba a pertenecer.

La cuestión era como cerrar esa caja si la llave la tiene la otra persona y no te la piensa devolver.

~
Todas las despedidas
deberían empezar con un adiós,
y acabar con unos ojos sonriendo,
y no al revés.
Me he ganado tantas veces
el papel de la chica
que se gira al final de la peli
y todo acaba bien,
que no quiero más premios
a la idiota que se queda sin él.
Hemos girado de más el twist final,
y hemos vuelto
a donde estábamos ya.
Con remordimientos
de no haber mordido
al amor a tiempo
y es por ello que
ahora esté en venta
para otro corazón
fuera de tiempo.
Quizá busque otra caja torácica
más fuerte que la mía,
puesto que,
mis costillas están rotas,
siendo astillas
de lo que un día
fueron cosquillas.

Sobrevivir es mucho verbo para mí.

Quédate con quien haga primavera en pétalos que no llegaron a flor,

que deshojar la piel,

tras hibernar tres inviernos,

lo hace cualquiera.

Quédate con quien no te tale en dos y te use como madera

para la buena suerte,

y por rayos y ciento de ella,

no supe cómo ser mitad en un mundo a iguales.

 

He sobrevivido a tormentas,

pero ninguna ha tronado tan fuerte como la de aquí dentro,

Y de ahí, sí que no sé cómo salir viviendo.

 

Hay personas que son más marea que un –amaré-

y es por ello que quizá siempre busque cómo ahogarme.

 

Me he dado de bruces con la pared de tus –nos-,

pero desde que tengo la palabra –nosotros- ,

tatuada en el pecho,

no me creo ya ningún -no- que no sea de otro.

 

Hemos apostado demasiado fuerte por una palabra tan débil,

sin saber que,

los –siempres-

tan solo son excusas para no usar

el verbo prometido.

 

Pensamos en soñar y en hacer nuestro cometido,

cuando ni siquiera había un bostezo en el que agarrarnos,

ni mucho menos,

una muerte,

en la soga del otro ,

donde ,

por cierto,

se me han acabado las t y las q.

Y ya no sé cómo decírtelo.

 Aunque a ti te quedan todas las letras.

Por todas las sonrisas que me arrebataste.

Ya no puedo mentir más a mis ganas por ti.

Saben que tú prefieres sus curvas antes que mis baches.

Que prefieres sus gemidos antes que mi risa.

Que prefieres su labio mordido antes que los míos sonriendo.

Que prefieres no pertenecer a nadie antes de que yo te pertenezca.

Que prefieres la luna en sus noches antes que cualquier lunática como yo.

Que prefieres la caída de sus pestañas antes que cualquiera mía por mirarte de reojo.

Que prefieres  la cafeína de sus marrones a un café conmigo de amor recién levantado.

Que prefieres sus palabras a dejarme a mí sin ellas.

Que prefieres darle la razón antes que perderla por mí.

 

Tampoco me puedo seguir engañando por mucho que aparezcas en todos los espejos con los que he acabado cortándome.

Aunque he de reconocer, que si dolía y era por ti, no he sangrado más bonito nunca.

Pero siempre dije que cuando te agrietas del roto, ya no eres la bonita pieza que el coleccionista quiso tener en sus manos sí o sí. Aunque yo ahora, me vea más bella y menos frágil.

 

Hiciste de la felicidad algo alcanzable, por muchos mitos hechos persona que me haya topado.

Pero si es verdad, que siempre supe que la felicidad va borrando sus letras sin que te des cuenta, la d, luego la a… así hasta quedarse en –fe-. Y yo de eso ya no tengo.

 

Solo espero que la vida me sonría por todas las sonrisas que me arrebataste.

Tengo.

Tengo una ciudad construida en mis labios a prueba de ruinas.Un camino de lunares con todos los planetas en órbita. Un puñado de vidas que regalar porque prefiero a alguien por quien morir.
Tengo encerrados a los miedos que te perdieron y en libertad condicional las ganas que nunca quisieron despedirte. Mil caricias perdidas a tu nombre y una sonrisa sin dueño. Tengo al tiempo sin atar pidiéndome que le dé una vuelta más. Trozos de sueños sobrantes dispuestos a coser mi realidad.
Tengo a la vida despistada por no saber cuando es de noche o de día. Una esquina de mi azotea decorada con tu risa. Tengo la piel desgastada por el roce de tu saliva. Unas coordenadas que hacen de ti el mejor mapa para perderse. Una causa siendo tú el efecto. Una locura tan cuerda que consigue atarme a ti. Tengo el corazón en espera por si decides darme cita. Tengo entre mis pestañas un último tango por si te dejas llevar.
Y tengo una vida en forma de puzzle sin acabar y tú , la pieza que falta.-

Yo era su guerra,
él, mi paz mundial,
y un día,
sin saber por qué,
el Caos vino para quedarse.

La última vez que atardecí en sus labios fue la primera vez que amanecí sin él.

Su sonrisa siempre fue
la mejor almohada
en la que quedarse dormida.
Y sus manos,
las mejores sábanas
en las que quedarse entrelazada.

Y ahora que no estás.
Ahora que te fuiste.
Ahora que decidiste
huir de mis ganas y
fugarte con las tuyas.
Ahora que paré de inventarte.
Ahora que supe que nunca debí trazarte.
Ahora que no -eres- pretérito del verbo doler.

Me doy cuenta de que
la vida puede ser maravillosa ,
aún sin tener,
tus lunares a los que viajar,
o tu sonrisa en la que
quedarse a vivir.-

 

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